miércoles, 23 de enero de 2013

Orígenes y conductas en el Bushido


Bushido
El Bushido, que literalmente significa "El Camino del Guerrero", se desarrolló en Japón entre las eras Heian y Tokugawa (Siglo IX-XII d.C). El Bushido era el código, la ley, que regía las vidas de los samuráis, una clase de guerreros similares militarmente a los caballeros medievales europeos, pero radicalmente distintos a ellos en sus vidas cotidianas, fuera de la guerra. Los samuráis seguían un ceremonial específico cada día de su vida, así como en la guerra.


Los factores que hicieron el Bushido son pocos y sencillos. Así de simple, el Bushido creó un modo de vida para mantener unida a una nación a través de sus tiempos más problemáticos, a través de guerras civiles, desesperación e incertidumbre. Nacido a la vez de la filosofía, la religión y las artes marciales orientales, el Bushido encuentra sus principales fuentes en las tres escuelas de pensamiento oriental más influyentes del Japón feudal: el Budismo Zen, el Confucionismo y el Sintoísmo, tres corrientes filosófico-religiosas que, durante mucho tiempo (y aún hoy en día) dividirá a la población japonesa en confucionistas, budistas y sintoístas. Sin embargo, en torno al siglo X d.C, estos tres pensamientos tan dispares y a la vez tan parecidos entre sí concordarían para dar lugar a un código ético-moral-militar único, tanto en su concepción como en su mensaje, pues este código pone el énfasis en la lealtad, el auto-sacrificio, la justicia, el sentido de la vergüenza, la educación, la pureza de espíritu, la modestia, la humildad, el espíritu marcial, el honor y el amor.


Del Budismo, el Bushido toma la relación con el peligro y la muerte. El samurai no teme a la muerte ya que cree, tal como enseña el Budismo, que tras la muerte se reencarnarán y volverán a vivir otra vida en la tierra. Los samuráis son guerreros desde el instante en que se transforman en samuráis hasta el momento de su muerte, ellos no tienen miedo al peligro. Además a través del Zen, una escuela del budismo, se puede alcanzar el definitivo "absoluto". La meditación Zen enseña como concentrarse y alcanzar un nivel de pensamiento que no puede ser explicado con palabras. El Zen enseña como conocerse a sí mismo y no limitarse. El samurai utilizaba esto como una herramienta para desembarazarse del miedo, la inseguridad y finalmente los errores. Estas debilidades podrían matarlo.

El Sintoísmo, otra doctrina japonesa, da al Bushido su lealtad y patriotismo. El Sintoísmo [1]  incluye la veneración a los ancestros, lo cual hace a la Familia imperial la fuente de la nación. Esto da al Emperador una reverencia casi divina. El es la representación del Cielo en la Tierra. Con semejante lealtad, el samurai se compromete con el Emperador y a su Daimyo [2] o señor feudal, samurai de mayor rango. El Sintoísmo también proporciona la columna vertebral del patriotismo y el respeto hacia su propio país, Japón. Ellos creen que la Tierra no está para satisfacer sus necesidades mundanas, es la residencia sagrada de los dioses, los espíritus de sus antecesores... Bajo este convencimiento La Tierra es así respetada, cuidada, protegida, alimentada y amada por el hecho de estar haciendo uso de una maravilla que no les pertenece.

El Confucionismo proporciona sus creencias en las relaciones con el mundo humano, su entorno y su familia. El Confucionismo da importancia a las 5 relaciones morales entre maestro y siervo, padre e hijo, marido y esposa, hermanos mayor y menor, y amigo y amigo. Son estas relaciones con los demás lo que persigue el samurai. Sin embargo el samurai no está de acuerdo con muchos de los escritos de Confucio. El samurai cree que el hombre no debe sentarse y pasarse todo el día leyendo libros, ni debería estar escribiendo poesías todo el día: un intelectual especialista era considerado como una máquina. En vez de eso el Bushido cree que el hombre y el universo fueron hechos para ser semejantes tanto en espíritu como en actitud. Un samurai es pues un hombre de acción reflexivo.


Junto con esas virtudes, el Bushido también sigue con sumo respeto la justicia, benevolencia, amor, sinceridad, honestidad, y auto-control. La justicia es uno de los principales factores en el código del samurai: caminos torcidos y acciones injustas son consideradas denigrantes e inhumanas. El amor y benevolencia eran virtudes supremas y actos dignos de un príncipe, no había mayor gloria para un samurai que la de poder ayudar a los demás. La sinceridad y la honestidad eran tan valoradas como sus vidas. Bushi no ichi-gon o "La palabra de un samurai" trasciende a un mero pacto de confianza y completa fe. Cuando un samurai daba su palabra era su propia vida lo que ponía como garantía, razón por la cual ningún pacto, tarea o misión de un samurai fue jamás recogida por escrito. El samurai también necesitaba un completo auto-control y estoicismo para ser totalmente honroso. No debían mostrar en público signos de dolor o alegría. Soporta todo interiormente, ya que tiene prohibido gemir ni llorar. Siempre mostraba un comportamiento calmado y una compostura mental que hacían que ninguna pasión de ningún tipo debería interponerse. Esta educación tan dura era necesaria para llegar a ser un verdadero y completo guerrero, y los samuráis lo aceptaban.

En Japón la clase guerrera era conocida como samuráis, también llamada bushi. Formaron una clase durante los siglos IX y XII. Emergieron de las provincias de Japón para transformarse en la clase gobernante, hasta su declive y total abolición en 1876, durante la era Meiji. Los samuráis eran luchadores expertos en las artes marciales. Tenían notable habilidad con el arco y la espada y también eran grandes jinetes. Pero lo que de verdad fascinaba al pueblo llano japonés era su modo de vida, la lealtad total del samurai a su Emperador y a su Daimyo. Los japoneses sabían que los samuráis eran honestos y de total confianza, vivían vidas frugales sin intereses en la riqueza y cosas materiales, pero con gran interés en el orgullo y honor. Eran hombres de valor verdadero, los samuráis no temían a la muerte y por eso entablaban batalla sin importar cuales fueran las dificultades. Morir en la guerra reportaría honor a su familia y a su señor.

Los samuráis preferían luchar solos y cuerpo a cuerpo, sólo utilizaban el arco cuando la batalla era masiva y nunca lo hacían de buen grado, pues consideraban las armas a distancia innobles de un guerrero. Esta especial filosofía de combate hacía que la gente viera a los samuráis como la antítesis de los ninjas [3] . En batalla un Samurai "invocaría" el nombre de su familia, rango y hazañas. Entonces buscaría un oponente de similar rango y batallarían. Una circunstancia propia de los samuráis que a los occidentales nos suele horrorizar es el hecho de que, cuando un samurai acaba con su oponente en buena lid, le decapita para así tras la batalla retornar con las cabezas de los oponentes vencidos que acreditar así su victoria. Las cabezas de los generales y aquellos con alto rango que el samurai había vencido eran transportadas de vuelta a la capital y mostradas en las celebraciones y similares para gloria del guerrero vencedor.


Pero sin duda, lo que más nos impresiona a los occidentales de esta clase guerrera era la disposición que tenían para morir, hasta el punto de que la única salida para un samurai derrotado en combate y aún con vida, era el suicidio ritual: el seppuku. Seppuku [4], que significa “desentrañamiento”, es un ritual sagrado por el cual una persona entrega su vida a cambio de recuperar el honor perdido en vida. Este ritual consta de dos fases, la primera es el corte en sí, un corte profundo en el vientre, de izquierda a derecha y con un ligero descenso de la trayectoria, provocado con una de las armas de la persona que desea restaurar su honor y efectuado siempre por sí misma. La muerte se produce por la pérdida de sangre. El objetivo es que la persona que efectúa el seppuku no sólo muera, sino que sus entrañas queden expuestas, de ahí el nombre. La segunda fase es la decapitación del cuerpo ya inerte, y debe hacerlo una persona querida de la persona que decide hacerse el seppuku. En el caso de los samuráis, el que efectuaba la decapitación era otro samurai amigo suyo. Esta forma de suicido también se realizaba cuando un samurai iba a ser capturado e interrogado por el enemigo, aún cuando no hubiera sido derrotado en combate. Los samuráis también recurrían al seppuku para dar ejemplo a sus semejantes (en particular a sus superiores), pues si un samurai recibía una orden de su Daimyo con la que no estaba de acuerdo, el samurai no podía negarse a cumplirla, excepto claro si recurría al seppuku para advertir con su muerte al Daimyo de lo erróneo de su conducta: debe ser duro para un general de campo ver como tus hombres prefieren morir a cumplir tus órdenes. No es de extrañar, y es que un samurai preferiría matarse a si mismo antes que traer deshonor y desgracia al nombre de su familia y a su Señor. Esto era considerado un acto de verdadero honor.


Y así, con este código de conducta tan duro y a la vez tan coherente, los samuráis alcanzaron su máximo esplendor durante los años 1400 y 1500 d. c. En torno al 1600 los distintos feudos del Japón se unieron por fin, y con ello la paz llegó al país del Sol Naciente, las batallas habían cesado por fin. Entonces, avanzado el final de la era Tokugawa, entre el 1700 y 1800 d.C, Japón comenzó a abrirse al resto del mundo y se encaminó hacia una vida más modernizada, mas "occidental", un mundo donde los samuráis (convertidos ahora en poco más que justicieros nómadas) ya no tenían cabida. Los samuráis y su modo de vida fueron oficialmente abolidos en los primeros años de 1870. No había lugar para los hombres de honor, para los guerreros, para los samuráis…y con todo no han sido olvidados, es algo que da que pensar.


[1]  El Sintoísmo es, hoy día, la religión dominante de Japón. Es una de las facetas japonesas que más choca a los occidentales, sobre todo esa veneración y respeto a los muertos. Es más, en Japón no creen en fantasmas, están convencidos de su existencia como entes malignos de personas innobles atrapadas entre los dos mundos. Todas esas películas japonesas de fantasmas que ahora están tan en boga no son más que historias y leyendas reales (en el sentido de que se han contado) que han circulado durante años en Japón.
[2]  Título con que se designaba a los samuráis de mayor rango, generalmente nobles y señores feudales japoneses, que seguían a su vez el código Bushido. Su figura era la contraposición de los Shogun, los dictadores japoneses que gobernaron el país hasta  mediados del siglo XIX, aunque se sabe que más de un Daimyo cedió al poder y abandonó el código Bushido para abrazar los excesos y riquezas del shogunado.
[3]  El ninja o shinobi era otra clase de guerrero japonés. La clase shinobi era la encargada del espionaje y de cometer asesinatos sin ser vistos. Esta metodología de lucha era muy mal vista y por eso los guerreros ninja gozaban de muy mala fama. Sin embargo se sabe que, al igual que los bushi, los shinobi poseían su propio código de honor, el ninpo, y que llegar a ser shinobi exigía tanto sacrificio y dedicación como la necesaria para llegar a ser un samurai.
[4]  También conocido como Hara-Kiri.

Fuente: http://img7.xooimage.com/files/c/4/7/an-nimo_-_bushido..._samurai-1496a85.pdf

1 comentario:

  1. Sensei no me casare de darle las gracias por estas investigacones.
    Edison Aguilar

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